Visit the Museum

Exhibitions

Learn

Teach

Collections

Academic Research

Remember Survivors and Victims

Genocide Prevention

Antisemitism and Holocaust Denial

Outreach Programs

Other Museum Websites

< Primera Persona

Helen Luksenburg: una amistad en Gleiwitz

First Person Podcast Series

Share

23 de junio de 2009

Helen Luksenburg relata cómo nació una buena amistad con Welek, hoy William Luksenburg, un compañero de prisión de Gleiwitz, un subcampo del campo de concentración de Auschwitz.

LA TRANSCRIPCIÓN COMPLETA

HELEN LUKSENBURG:
“Se acercó para hablarme y después me dijo: ‘Verás que sobreviviremos y me casaré contigo’”.

NARRADOR:
Más de sesenta años después del Holocausto, el odio, el antisemitismo y el genocidio todavía amenazan a nuestro mundo. Las historias de vida de los sobrevivientes del Holocausto trascienden las décadas, y nos recuerdan que permanentemente es necesario ser ciudadanos alertas y poner freno a la injusticia, al prejuicio y al odio, en todo momento y en todo lugar.

Esta serie de podcasts presenta fragmentos de entrevistas a sobrevivientes del Holocausto realizadas en el programa público del Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos llamado En primera persona: conversaciones con sobrevivientes del Holocausto.

En el episodio de hoy, Helen Luksenburg le cuenta al presentador, Bill Benson, cómo nació una buena amistad con William Luksenburg, en Gleiwitz, un subcampo de Auschwitz. Cuando fueron evacuados de Gleiwitz en enero de 1945, William y Helen fueron separados. Se reunieron finalmente después de la guerra y se casaron en marzo de 1947.

BILL BENSON:
Helen, lo único que puede rescatar como positivo de esta experiencia fue que conoció a William.

HELEN LUKSENBURG:
Sí, pero no tenía idea que eso iba a pasar.

BILL BENSON:
¿Podría contarnos cómo lo conoció? ¿Cómo fue siquiera posible?

HELEN LUKSENBURG:
Su prima era mi amiga. Él trabajaba en mi ciudad natal. Una vez me lo señaló y él me gustó. Yo era una adolescente. Entonces, le pedí que me lo presentara, pero nunca lo hizo. ¿Puede imaginarlo? Voy a este campo.

BILL BENSON:
Gleiwitz, ¿cierto?

HELEN LUKSENBURG:
Sí, Gleiwitz. Mi barraca era la primera pegada a la cerca y vi que del otro lado de la cerca estaba el campo de hombres. ¿Quién estaba allí? Era como si Dios fuera el casamentero. Todavía no lo conocía. ¿Cómo lo conocí? En algún momento, no teníamos agua en nuestra barraca de aseo y había una puerta trasera en la barraca de aseo de hombres. Por esa puerta se podía ir a buscar agua. Entonces, fui a buscar agua, ¿y quién estaba lavando ropa? Era un amigo de él, que nos presentó. Al día siguiente, yo estaba en mi barraca y alguien vino y me dijo: “Alguien quiere hablar contigo por el cerco”. Salí y era él. Así fue cómo comenzó.

BILL BENSON:
¿Y llegaron a conocerse hablando a través de la cerca?

HELEN LUKSENBURG:
Sí, a través de la cerca. Se acercó para hablarme y después me dijo: ‘Verás que sobreviviremos y me casaré contigo’. ¿Sabe cuál fue mi reacción? Yo no tenía ninguna esperanza de sobrevivir. Le toqué la frente porque pensé que él tenía fiebre. “No sabe lo que dice”, pensé. Finalmente, caminamos juntos cuando evacuaron. Tomé una aguja y le hice un pequeño bolso con su toalla, con una toalla pequeña que él usaba para envolver el pedazo de pan que le daban.

BILL BENSON:
Hizo un morral para que él pusiera el pan.

HELEN LUKSENBURG:
Así es, para su pedazo de pan. Después de que nos separaron, yo no sabía si él había sobrevivido, ni él si yo había sobrevivido.