United States Holocaust Memorial Museum The Power of Truth: 20 Years
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Enciclopedia del Holocausto

 

 

 

"El mayor juicio por asesinatos de la historia" — Testimonio

Frima Laub
Nació: 1936, en Volochisk, Unión Soviética

Describe una redada de judíos para una masacre de un equipo móvil de matanza (Einsatzgruppen) [Entrevista: 1990]

La transcripción completa:

Una mañana, muy temprano, escuchamos que golpeaban las puertas y las ventanas, y gritaban "salgan, salgan, salgan". Nos vestimos rápidamente y salimos de la casa en la que estábamos. La Gestapo estaba allí y nos ordenaron caminar en una dirección. Mi madre me puso un hermoso abrigo de conejo que yo tenía. Mi abrigo de conejo y un sombrero. Y comenzamos a seguir a la otra gente y nos llevaron hasta un gran edificio, debe haber sido una fábrica, y nos dijeron que nos desvistiéramos. Te hacían sacar las joyas y todo lo demás, cualquier objeto de valor que tuvieras. Nos ordenaron que nos sacáramos la ropa. Todos lo hicimos. Las mujeres se quedaron en ropa interior y los hombres en calzoncillos. Mi madre no fue lo suficientemente rápida para quitarse los aros de oro así que la Gestapo la golpeó con la culata de un rifle y ella se cayó. La levantamos. Éramos unos cuantos cientos. Estábamos todos desvestidos y teníamos que formar filas afuera. Era un día nublado, muy nublado, y caía una fina llovizna. Todas las mujeres estaban tan avergonzadas de tener el torso al desnudo que se cubrían los pechos con las manos. Formaron grupos, y comenzamos a caminar por la calle siguiendo a la otra gente. A medida que caminábamos por las calles, algunos ucranianos gritaban con entusiasmo cuando pasábamos y aplaudían y se alegraban de que eso nos estuviera sucediendo a nosotros. Seguimos caminando en silencio, sin decir nada, hasta que salimos de la ciudad.

Una mañana, muy temprano, escuchamos que golpeaban las puertas y las ventanas, y gritaban "salgan, salgan, salgan". Nos vestimos rápidamente y salimos de la casa en la que estábamos. La Gestapo estaba allí y nos ordenaron caminar en una dirección. Mi madre me puso un hermoso abrigo de conejo que yo tenía. Mi abrigo de conejo y un sombrero. Y comenzamos a seguir a la otra gente y nos llevaron hasta un gran edificio, debe haber sido una fábrica, y nos dijeron que nos desvistiéramos. Te hacían sacar las joyas y todo lo demás, cualquier objeto de valor que tuvieras. Nos ordenaron que nos sacáramos la ropa. Todos lo hicimos. Las mujeres se quedaron en ropa interior y los hombres en calzoncillos. Mi madre no fue lo suficientemente rápida para quitarse los aros de oro así que la Gestapo la golpeó con la culata de un rifle y ella se cayó. La levantamos. Éramos unos cuantos cientos. Estábamos todos desvestidos y teníamos que formar filas afuera. Era un día nublado, muy nublado, y caía una fina llovizna. Todas las mujeres estaban tan avergonzadas de tener el torso al desnudo que se cubrían los pechos con las manos. Formaron grupos, y comenzamos a caminar por la calle siguiendo a la otra gente. A medida que caminábamos por las calles, algunos ucranianos gritaban con entusiasmo cuando pasábamos y aplaudían y se alegraban de que eso nos estuviera sucediendo a nosotros. Seguimos caminando en silencio, sin decir nada, hasta que salimos de la ciudad.

Mientras la familia de Frima fue confinada a un ghetto, los nazis usaron a su padre como intérprete. Luego, falleció. Fingiendo de ser no judíos, Frima, su madre y hermana escaparon una masacre de un equipo móvil de matanza. Fueron descubiertas y encarceladas. Otra vez, su madre y hermana concibieron un escape. La madre y hermana de Frima pasaron de contrabando a Rumania, mientras Frima vagó buscando refugio hasta que su madre pudo arreglar para sacarla de contrabando. En Rumania, fueron reunidas y liberadas.

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