United States Holocaust Memorial Museum The Power of Truth: 20 Years
Museum   Education   Research   History   Remembrance   Genocide   Support   Connect
Donate
Enciclopedia del Holocausto

 

 

 

Hungría después de la ocupación alemana — Testimonio

Barbara Marton Farkas
Nació: 1920, en Beliu, Rumania

Describe su deportación de Hungría a Auschwitz [Entrevista: 1990]

La transcripción completa:

Nos subieron a los vagones, vagones de ganado, abarrotados, cada uno tenía apenas un pequeño espacio para sentarse, metieron un balde, para que hiciéramos allí nuestras necesidades, sin agua, sin nada; aunque sí nos dieron un poco de agua, pero en media hora se había acabado. Cerraron la puerta desde afuera y entonces arrancó el tren. Fueron gendarmes húngaros los que nos llevaron hasta los vagones. Antes de salir del ghetto, se nos acercaron a cada uno con un saco y nos ordenaron poner allí todas nuestras joyas. Me quitaron los aros, el reloj, mi anillo. Todos teníamos que meter en ese saco nuestras joyas; los gendarmes húngaros nos despojaron de nuestras joyas. Hubo quien las escondió en su casa, o se las entregó a alguien para que se las guardara, y así conservaron sus aros o sus relojes. Entonces se pusieron en marcha los vagones y nos dijeron que nos llevaban al norte de Hungría, a los campos, para que trabajáramos en granjas. Y confiamos en ellos, pero luego descubrimos que nos habían engañado, porque cuando llegamos a Kassa [Kosice], que era la última ciudad húngara en el norte del país, después de Kassa estaba la frontera con Checoslovaquia, que entonces estaba ocupada por los alemanes, cuando no nos bajamos en Kassa, cuando no nos dejaron bajarnos en Kassa, y el tren siguió a Polonia, primero Checoslovaquia y después Polonia, en ese momento, todos nos asustamos mucho, porque entonces supimos que nos habían engañado, que no íbamos a quedarnos en Hungría trabajando en el campo. Nos llevaban a Polonia, pero no sabíamos adónde. Viajamos desde la mañana del lunes hasta el amanecer del jueves. Al amanecer del jueves llegamos a Auschwitz.

Nos subieron a los vagones, vagones de ganado, abarrotados, cada uno tenía apenas un pequeño espacio para sentarse, metieron un balde, para que hiciéramos allí nuestras necesidades, sin agua, sin nada; aunque sí nos dieron un poco de agua, pero en media hora se había acabado. Cerraron la puerta desde afuera y entonces arrancó el tren. Fueron gendarmes húngaros los que nos llevaron hasta los vagones. Antes de salir del ghetto, se nos acercaron a cada uno con un saco y nos ordenaron poner allí todas nuestras joyas. Me quitaron los aros, el reloj, mi anillo. Todos teníamos que meter en ese saco nuestras joyas; los gendarmes húngaros nos despojaron de nuestras joyas. Hubo quien las escondió en su casa, o se las entregó a alguien para que se las guardara, y así conservaron sus aros o sus relojes. Entonces se pusieron en marcha los vagones y nos dijeron que nos llevaban al norte de Hungría, a los campos, para que trabajáramos en granjas. Y confiamos en ellos, pero luego descubrimos que nos habían engañado, porque cuando llegamos a Kassa [Kosice], que era la última ciudad húngara en el norte del país, después de Kassa estaba la frontera con Checoslovaquia, que entonces estaba ocupada por los alemanes, cuando no nos bajamos en Kassa, cuando no nos dejaron bajarnos en Kassa, y el tren siguió a Polonia, primero Checoslovaquia y después Polonia, en ese momento, todos nos asustamos mucho, porque entonces supimos que nos habían engañado, que no íbamos a quedarnos en Hungría trabajando en el campo. Nos llevaban a Polonia, pero no sabíamos adónde. Viajamos desde la mañana del lunes hasta el amanecer del jueves. Al amanecer del jueves llegamos a Auschwitz.

Bárbara nació en la provincia de Arad en la Transilvana norte, Rumania. Fue a la escuela hasta el ejército húngaro ocupó el área en 1940 y se le prohibió asistir a ella. Después que los alemanes ocuparan Hungría en 1944, la discriminación contra los judíos se intensificó. Bárbara y su familia fueron internados en el campo de Auschwitz. En Auschwitz, Bárbara trabajaba en las cocinas para recibir comida extra. Fue deportada a otro campo, y después forzada en una marcha de la muerte. Hacia el fin de la guerra, la Cruz Roja rescató a Bárbara. Volvió a Arad después de la Segunda Guerra Mundial y trabajó como bioquímica.

— US Holocaust Memorial Museum - Collections

Copyright © United States Holocaust Memorial Museum, Washington, D.C.