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Enciclopedia del Holocausto

 

 

 

Campo de concentración de Lublin/Majdanek: condiciones — Testimonio

Abraham Lewent
Nació: 1924, en Varsovia, Polonia

Describe la muerte de su padre en Majdanek [Entrevista: 1989]

La transcripción completa:

Llegamos a Majdanek en julio o en agosto, creo, en 1943. Estábamos en una zanja, cavando, y mi padre estaba de pie a mi lado. Un polaco pasó junto a nosotros, levantó una piedra y se la arrojó a mi padre. El polaco también era un prisionero, como nosotros. La piedra golpeó a mi padre en una pierna. No sé qué pasó, le fracturó un hueso o algo. Lo cierto es que no podía caminar. En la noche, cuando regresamos a las barracas, mi padre no podía caminar. Tenía que apoyarse en mí, y un amigo y yo lo ayudamos a llegar hasta la barraca. Se acostó. La pierna se le inflamó muchísimo. No tardó nada en hincharse. Uno de los chicos dijo que debíamos llamar a un médico, a un doctor, a alguien. Allá solían llamar a un "sanitario". No caí en la cuenta de qué pasaría si alguien se enfermaba. No caí en la cuenta. Pensaba que si alguien se enfermaba, o le pasaba algo como a mi padre, vendría un médico. Y entonces vino ese hombre, con una cruz roja. Llegó y examinó a mi padre. Le dijo que tendría que ir al "Revier". "Revier" era el hospital. Y se lo llevó. Él dijo que lo traería de vuelta al día siguiente. Nunca más volví a ver a mi padre. Sucedió así, sin motivo alguno. Sólo porque alguien levantó una piedra y se la arrojó. A él, sencillamente porque estaba parado allí en ese momento. Esa piedra pudo haberme golpeado a mí, pero lo golpeó a él.

Llegamos a Majdanek en julio o en agosto, creo, en 1943. Estábamos en una zanja, cavando, y mi padre estaba de pie a mi lado. Un polaco pasó junto a nosotros, levantó una piedra y se la arrojó a mi padre. El polaco también era un prisionero, como nosotros. La piedra golpeó a mi padre en una pierna. No sé qué pasó, le fracturó un hueso o algo. Lo cierto es que no podía caminar. En la noche, cuando regresamos a las barracas, mi padre no podía caminar. Tenía que apoyarse en mí, y un amigo y yo lo ayudamos a llegar hasta la barraca. Se acostó. La pierna se le inflamó muchísimo. No tardó nada en hincharse. Uno de los chicos dijo que debíamos llamar a un médico, a un doctor, a alguien. Allá solían llamar a un "sanitario". No caí en la cuenta de qué pasaría si alguien se enfermaba. No caí en la cuenta. Pensaba que si alguien se enfermaba, o le pasaba algo como a mi padre, vendría un médico. Y entonces vino ese hombre, con una cruz roja. Llegó y examinó a mi padre. Le dijo que tendría que ir al "Revier". "Revier" era el hospital. Y se lo llevó. Él dijo que lo traería de vuelta al día siguiente. Nunca más volví a ver a mi padre. Sucedió así, sin motivo alguno. Sólo porque alguien levantó una piedra y se la arrojó. A él, sencillamente porque estaba parado allí en ese momento. Esa piedra pudo haberme golpeado a mí, pero lo golpeó a él.

Como otros judíos, los Lewent fueron confinados al ghetto de Varsovia. En 1942, mientras Abraham se escondía en un ático, los alemanes arrestaron a su madre y hermanas en una incursión. Ellas murieron. A Abraham lo mandaron hacer trabajos forzados cerca del ghetto, pero se escapó y volvió a vivir con su padre en el ghetto. En 1943, los dos fueron deportados a Majdanek, donde el padre de Abraham falleció. Luego, a Abraham lo mandaron a los campos de Skarzysko, Buchenwald, Schlieben, Bisingen, y Dachau. Las tropas de los Estados Unidos liberaron a Abraham mientras los alemanes evacuaban a los prisioneros.

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