
Norbert Wollheim
Nació: 1913, Berlín, Alemania
Describe la partida del Kindertransport (transporte de niños) de Berlín y la separación de los niños de sus padres [Entrevista: 1992]
Vi partir todos los transportes que salieron de Berlín, porque era mi responsabilidad asegurarme de que todo funcionara correctamente. Normalmente, pedíamos a los padres que viniesen con los niños, no sólo los que eran de Berlín, sino también aquellos que venían de Prusia Oriental o de Breslau, que tenían que viajar la noche anterior; no obstante, en la mañana estaban todos allí. El ambiente en el aire era muy especial, de expectativa, hasta cierto punto. Había risas y lágrimas, preocupación, el último consejo de las madres, qué debían hacer y qué no, y entonces, cuando se acercaba la hora de la partida debíamos ocuparnos de subir a los niños a los vagones que teníamos reservados. La policía había insistido en que los padres no acompañaran a los niños hasta las vías del tren, porque había ciertas dificultades; insistieron en que la despedida fuera en público. Entonces, cuando se acercaba la hora de la partida, me subía a una silla, que era mi tribuna, y me dirigía a los padres, les decía que había llegado el momento de partir, que debían despedirse porque teníamos órdenes estrictas de la policía de llevar a los niños hasta las vías del tren y que los padres debían quedarse allí. Pedía su cooperación y su comprensión, porque únicamente su comportamiento podía garantizar la continuidad de nuestras operaciones. Entonces los padres se despedían y una vez más había risas y lágrimas, y los últimos abrazos. Más tarde, con frecuencia me preguntaba a mí mismo de dónde sacaba el coraje para decir esas cosas a los padres. Mi única respuesta es que entonces no sabíamos y no podíamos prever, no podíamos sospechar ni por un momento que para muchos, para la mayoría, ése sería el último adiós, que la mayoría de esos niños nunca volverían a ver a sus padres.
Vi partir todos los transportes que salieron de Berlín, porque era mi responsabilidad asegurarme de que todo funcionara correctamente. Normalmente, pedíamos a los padres que viniesen con los niños, no sólo los que eran de Berlín, sino también aquellos que venían de Prusia Oriental o de Breslau, que tenían que viajar la noche anterior; no obstante, en la mañana estaban todos allí. El ambiente en el aire era muy especial, de expectativa, hasta cierto punto. Había risas y lágrimas, preocupación, el último consejo de las madres, qué debían hacer y qué no, y entonces, cuando se acercaba la hora de la partida debíamos ocuparnos de subir a los niños a los vagones que teníamos reservados. La policía había insistido en que los padres no acompañaran a los niños hasta las vías del tren, porque había ciertas dificultades; insistieron en que la despedida fuera en público. Entonces, cuando se acercaba la hora de la partida, me subía a una silla, que era mi tribuna, y me dirigía a los padres, les decía que había llegado el momento de partir, que debían despedirse porque teníamos órdenes estrictas de la policía de llevar a los niños hasta las vías del tren y que los padres debían quedarse allí. Pedía su cooperación y su comprensión, porque únicamente su comportamiento podía garantizar la continuidad de nuestras operaciones. Entonces los padres se despedían y una vez más había risas y lágrimas, y los últimos abrazos. Más tarde, con frecuencia me preguntaba a mí mismo de dónde sacaba el coraje para decir esas cosas a los padres. Mi única respuesta es que entonces no sabíamos y no podíamos prever, no podíamos sospechar ni por un momento que para muchos, para la mayoría, ése sería el último adiós, que la mayoría de esos niños nunca volverían a ver a sus padres.
Norbert estudió leyes y era trabajador social en Berlín. Trabajaba en el programa Kindertransport (transporte de niños), organizando el envío de niños judíos desde Europa a Gran Bretaña. Sus padres, quienes también vivían en Berlín, fueron deportados en diciembre de 1942. Norbert, su esposa y su hijo fueron deportados a Auschwitz en marzo de 1943. Lo separaron de su esposa y su hijo y lo enviaron a Buna, cerca de Auschwitz III (Monowitz) para realizar trabajos forzados. Norbert sobrevivió al campo de Auschwitz y las fuerzas estadounidenses en Alemania lo liberaron en 1945.
US Holocaust Memorial Museum - Collections
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