

La red ferroviaria europea desempeñó un papel crucial en la implementación de la "Solución final". Los judíos de Alemania y de la Europa bajo ocupación alemana fueron deportados por medio del ferrocarril a campos de exterminio ubicados en la Polonia ocupada, donde eran asesinados. Los alemanes intentaron disimular sus intenciones y a las deportaciones las llamaban "reasentamiento en el este". A las víctimas se les decía que iban a ser trasladadas a campos de trabajo, pero en realidad, de 1942 en adelante, la deportación significó el tránsito hacia centros de exterminio para la mayoría de los judíos. Las deportaciones a esta escala exigían la coordinación de numerosos ministerios del gobierno alemán, que incluían la Oficina Principal de Seguridad del Reich (RSHA), el Ministerio de Transporte y la Oficina de Asuntos Exteriores. La RSHA coordinaba y dirigía las deportaciones; el Ministerio de Transporte organizaba los itinerarios de los trenes; y la Oficina de Asuntos Exteriores negociaba con los Estados aliados de Alemania la entrega de sus judíos.
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