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La vida en los ghettos — Testimonio

Beno Helmer
Nació: 1923, Teplice-Sanov, Checoslovaquia

Describe las condiciones de vida en el ghetto de Lodz [Entrevista: 1990]

La transcripción completa:

Donde uno fuera, veía personas moribundas. Y eso se vuelve parte de... los primeros dos, tres o cuatro, que ves te traumatizan. Pero después, uno se acostumbra. Es como parte de la naturaleza de uno. Uno ve un cuerpo y luego se abstrae completamente de él. Es alguien completamente ajeno. No tiene nada que ver con uno. La suciedad también era tremenda. Estaba todo sucio. Hasta el edificio donde vivíamos estaba sucio. Quiero decir en invierno. El inodoro se congelaba. Se congelaba todo. Y entonces las heces y la orina se desbordaban... se desbordaban allí. ..A veces, nos llevaban a realizar trabajos forzados. Una vez hubo un incidente. Nos llevaron a una casa. Los alemanes vinieron y nos hicieron formar una fila. Todos formamos una fila. Formamos como un semicírculo. Estábamos parados en semicírculo. Y había una mujer con un niño. Y preguntan: "¿De quién es este niño?" Y la madre no admite que es su hijo. Entonces levantan al niño de las piernas y lo estampan contra la pared. El niño muere. Y cuando miré a la madre, era como si el niño no fuera de ella. No era su hijo. Había arrancado completamente al niño de sus emociones. Se había separado por completo del niño. Y en ese momento me di cuenta de que la supervivencia de uno es lo más fundamental en la vida de uno. Es más que la de un hijo propio.

Donde uno fuera, veía personas moribundas. Y eso se vuelve parte de... los primeros dos, tres o cuatro, que ves te traumatizan. Pero después, uno se acostumbra. Es como parte de la naturaleza de uno. Uno ve un cuerpo y luego se abstrae completamente de él. Es alguien completamente ajeno. No tiene nada que ver con uno. La suciedad también era tremenda. Estaba todo sucio. Hasta el edificio donde vivíamos estaba sucio. Quiero decir en invierno. El inodoro se congelaba. Se congelaba todo. Y entonces las heces y la orina se desbordaban... se desbordaban allí. ..A veces, nos llevaban a realizar trabajos forzados. Una vez hubo un incidente. Nos llevaron a una casa. Los alemanes vinieron y nos hicieron formar una fila. Todos formamos una fila. Formamos como un semicírculo. Estábamos parados en semicírculo. Y había una mujer con un niño. Y preguntan: "¿De quién es este niño?" Y la madre no admite que es su hijo. Entonces levantan al niño de las piernas y lo estampan contra la pared. El niño muere. Y cuando miré a la madre, era como si el niño no fuera de ella. No era su hijo. Había arrancado completamente al niño de sus emociones. Se había separado por completo del niño. Y en ese momento me di cuenta de que la supervivencia de uno es lo más fundamental en la vida de uno. Es más que la de un hijo propio.

De joven, Beno se valió de su dominio de idiomas extranjeros para conseguir papeles pequeños en películas. Él y su familia fueron deportados al ghetto de Lodz, donde luchaban día a día para conseguir alimento. En la clandestinidad, Beno se hizo experto en descarrilar trenes. La familia fue enviada a Auschwitz y separada. Salvo Beno y una hermana a quien encontró después de la guerra, todos los integrantes de la familia murieron. Beno sobrevivió a una serie de campos y más tarde ayudó a rastrear criminales de guerra.

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