United States Holocaust Memorial Museum The Power of Truth: 20 Years
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Testimonio


Wallace Witkowski
Nació: 1928, Kielce, Polonia

Describe las difíciles condiciones de vida para quienes no eran judíos en Polonia [Entrevista: 1990]

La transcripción completa:

Por supuesto que éramos sobrevivientes de un período en el que cada persona en condiciones de trabajar, de 14 años o más, tenía que laborar durante 10 horas al día, 6 días a la semana. Caso contrario, nos enviaban a campos de trabajos forzados en Alemania o a trabajar en fábricas para la maquinaria bélica alemana. Nos racionaban la comida por lo que la mayoría de nosotros solía pasar hambre. Nos diezmaban las enfermedades. El tifus, la fiebre tifoidea, eran corrientes. Mi madre sobrevivió a la fiebre tifoidea. Nosotros los niños no nos enfermábamos. Estábamos aterrorizados por las redadas, "lapanki" [arrestos] era el nombre que les dábamos en polaco. Uno caminaba por la calle desde la casa propia hasta la de una tía, y sorpresivamente la calle era cerrada por gendarmes en los dos extremos. Y rodeaban a toda la gente y les pedían que mostraran sus papeles. "¿Está trabajando en algún lugar? ¿Quién es usted? ¿A qué se dedica? ¿Que está haciendo en estos momentos?" Y si alguien no parecía estar empleado en algo significativo y que implicara apoyar el esfuerzo bélico alemán, lo hacían a un lado, lo montaban en un camión y se lo llevaban a la estación de tren donde lo subían a un vagón y lo enviaban a Alemania. No había familia que no sintiera la tragedia de la guerra.

Por supuesto que éramos sobrevivientes de un período en el que cada persona en condiciones de trabajar, de 14 años o más, tenía que laborar durante 10 horas al día, 6 días a la semana. Caso contrario, nos enviaban a campos de trabajos forzados en Alemania o a trabajar en fábricas para la maquinaria bélica alemana. Nos racionaban la comida por lo que la mayoría de nosotros solía pasar hambre. Nos diezmaban las enfermedades. El tifus, la fiebre tifoidea, eran corrientes. Mi madre sobrevivió a la fiebre tifoidea. Nosotros los niños no nos enfermábamos. Estábamos aterrorizados por las redadas, "lapanki" [arrestos] era el nombre que les dábamos en polaco. Uno caminaba por la calle desde la casa propia hasta la de una tía, y sorpresivamente la calle era cerrada por gendarmes en los dos extremos. Y rodeaban a toda la gente y les pedían que mostraran sus papeles. "¿Está trabajando en algún lugar? ¿Quién es usted? ¿A qué se dedica? ¿Que está haciendo en estos momentos?" Y si alguien no parecía estar empleado en algo significativo y que implicara apoyar el esfuerzo bélico alemán, lo hacían a un lado, lo montaban en un camión y se lo llevaban a la estación de tren donde lo subían a un vagón y lo enviaban a Alemania. No había familia que no sintiera la tragedia de la guerra.

Wallace y su familia eran polacos católicos. Su padre era ingeniero químico y su madre era maestra. En 1939 los alemanes ocuparon Kielce. Wallace fue testigo de los pogroms contra los judíos en 1942 y fue miembro activo de la resistencia contra los nazis, trabajando como mensajero entre los grupos de partisanos. En 1946, en la Polonia liberada, Wallace presenció el pogrom de Kielce. En 1949 se reunió con su padre en Estados Unidos; luego le siguieron otros familiares. Sin embargo, el régimen comunista de Polonia le negó a su única hermana el permiso para emigrar durante casi una década.

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