
Edward Adler
Nació: 1910, Hamburgo, Alemania
Describe el arresto y la deportación a la ciudad de Oranienburg, cerca del campo de Sachsenhausen [Entrevista: 1992]
Habíamos ido a una fiesta de cumpleaños el 14 de junio con unos amigos nuestros y volvimos a casa alrededor de la medianoche. A las cuatro de la madrugada, escuchamos golpes en la puerta, y pensé que eran nuestros amigos que querían seguir celebrando. Entonces, les dije: "Vamos, vuelvan a su casa, ya tuvimos suficiente. Son las cuatro, mañana tengo que trabajar". Como los golpes persistían, abrí la puerta y dos hombres vestidos de civil y con armas entraron a la sala: "Usted está bajo arresto". "¿Bajo arresto? ¿Por qué? Yo no hice nada". No hicieron preguntas. En ese momento no nos amedrentaban. Me vestí y nos llevaron a la estación de policía del barrio donde estábamos. Entré a una sala quizá tan grande como esta. Y allí debía haber unas doscientas o trescientas personas, y no sabíamos qué pasaba. "¿Por qué, por qué están aquí ustedes?" "No sé, yo no hice nada". No sabíamos nada. Nada. No tenía ni la menor idea de lo que iba a pasar. Lo único que sabíamos era que estábamos bajo arresto. Alrededor de las siete o seis de la mañana, nos subieron en camiones y nos llevaron a una estación de trenes alejada en un lugar llamado Fuhlsbuettel. Es en un suburbio de Hamburgo. Los camiones tenían el apoyo de un policía; bueno, eran automóviles de las tropas de Asalto, no eran automóviles de la policía, la policía privada no tenía nada que ver con eso. Tenían un automóvil delante, otro detrás y uno a cada lado del camión con perros de caza. Para ponerle humor, podríamos decir que no querían que nadie se perdiera. Nos llevaron a la estación de trenes y nos subieron a trenes comunes, no a vagones de carga, como ocurrió más tarde, nosotros no íbamos en vagones de carga, íbamos en trenes comunes y viajamos varias horas. No sabíamos a dónde íbamos, no teníamos idea de lo que estaba pasando, así que imagínense la ansiedad, algunas personas mayores —yo era apenas un jovencito, pero había gente mayor— se pusieron a llorar; no sabíamos qué habíamos hecho. Cuando llegamos a Berlín, nos volvieron a subir en camiones... no, me equivoqué, fuimos a una ciudad llamada Oranienburg, que es un suburbio de Berlín. A qué distancia de Berlín está, no sé. El tren se detuvo, nos bajaron a empujones y comenzamos a marchar hacia el campo.
Habíamos ido a una fiesta de cumpleaños el 14 de junio con unos amigos nuestros y volvimos a casa alrededor de la medianoche. A las cuatro de la madrugada, escuchamos golpes en la puerta, y pensé que eran nuestros amigos que querían seguir celebrando. Entonces, les dije: "Vamos, vuelvan a su casa, ya tuvimos suficiente. Son las cuatro, mañana tengo que trabajar". Como los golpes persistían, abrí la puerta y dos hombres vestidos de civil y con armas entraron a la sala: "Usted está bajo arresto". "¿Bajo arresto? ¿Por qué? Yo no hice nada". No hicieron preguntas. En ese momento no nos amedrentaban. Me vestí y nos llevaron a la estación de policía del barrio donde estábamos. Entré a una sala quizá tan grande como esta. Y allí debía haber unas doscientas o trescientas personas, y no sabíamos qué pasaba. "¿Por qué, por qué están aquí ustedes?" "No sé, yo no hice nada". No sabíamos nada. Nada. No tenía ni la menor idea de lo que iba a pasar. Lo único que sabíamos era que estábamos bajo arresto. Alrededor de las siete o seis de la mañana, nos subieron en camiones y nos llevaron a una estación de trenes alejada en un lugar llamado Fuhlsbuettel. Es en un suburbio de Hamburgo. Los camiones tenían el apoyo de un policía; bueno, eran automóviles de las tropas de Asalto, no eran automóviles de la policía, la policía privada no tenía nada que ver con eso. Tenían un automóvil delante, otro detrás y uno a cada lado del camión con perros de caza. Para ponerle humor, podríamos decir que no querían que nadie se perdiera. Nos llevaron a la estación de trenes y nos subieron a trenes comunes, no a vagones de carga, como ocurrió más tarde, nosotros no íbamos en vagones de carga, íbamos en trenes comunes y viajamos varias horas. No sabíamos a dónde íbamos, no teníamos idea de lo que estaba pasando, así que imagínense la ansiedad, algunas personas mayores —yo era apenas un jovencito, pero había gente mayor— se pusieron a llorar; no sabíamos qué habíamos hecho. Cuando llegamos a Berlín, nos volvieron a subir en camiones... no, me equivoqué, fuimos a una ciudad llamada Oranienburg, que es un suburbio de Berlín. A qué distancia de Berlín está, no sé. El tren se detuvo, nos bajaron a empujones y comenzamos a marchar hacia el campo.
Edward nació en el seno de una familia judía en Hamburgo. En 1935, las leyes de Nuremberg prohibieron el matrimonio y las relaciones sexuales entre alemanes no judíos y judíos. Edward, que tenía unos 25 años, fue arrestado por salir con una mujer no judía. Fue clasificado como delincuente habitual y más tarde fue deportado al campo de concentración de Sachsenhausen, cerca de Berlín. Fue obligado a realizar trabajo pesado en proyectos de construcción. Edward se había casado poco antes de ser encarcelado, y su esposa hizo trámites para emigrar de Alemania. Edward fue liberado de la custodia en septiembre de 1938 y se fue de Alemania. Se quedó con parientes en Ámsterdam, Países Bajos, y más tarde emigró a Estados Unidos.
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