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Tema de los Días del Recuerdo de 2014
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Confrontación del Holocausto: respuestas estadounidenses



La transcripción completa

Narrador:
La historia del Holocausto plantea interrogantes que cuestionan nuestra responsabilidad como nación para ofrecer refugio y rescate a los perseguidos más allá de nuestras fronteras. En la primavera de 1939, antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, el MS St. Louis partió desde Alemania. La mayoría de sus 937 pasajeros eran judíos que huían de la persecución nazi. Cinco años después, con el mundo sumido en la guerra y mucho después de que los Estados Unidos supieran de los sucesos del Holocausto, más de 400.000 fueron deportados de Hungría a centros de exterminio en Alemania. En ambos casos, la opinión pública y la política de gobierno determinaron la respuesta de los Estados Unidos. ¿Qué podemos aprender de la acción —e inacción— estadounidense frente a estos hechos que podría ayudarnos a evitar futuros genocidios?

[TEXTO EN PANTALLA]
Confrontación del Holocausto: respuestas estadounidenses

Narrador:
El 9 de noviembre de 1938, el Partido Nazi incitó una campaña de violencia contra los judíos en toda Alemania y Austria, un hecho que se hizo conocido como la Kristallnacht: la “Noche de los cristales rotos”.

Jill Pauly, sobreviviente del Holocausto:
La Kristallnacht para nosotros comenzó muy temprano por la mañana. Mi tío quería cerrar las persianas y dejar afuera el mundo exterior, y mi abuela le dijo: “Basta. Es demasiado tarde. Eso no nos protegerá”.

Narrador:
Después de cinco años de dominio nazi, cientos de miles de judíos estaban desesperados por escapar. El problema era que muy pocos países estaban dispuestos a recibir más refugiados. Muchos pensaron en los Estados Unidos, pero aún no tenían visas para inmigrantes. Algunos tenían la esperanza de que Cuba ofreciera refugio temporal hasta que obtuvieran las visas estadounidenses. Esto creó el marco para el viaje del St. Louis.

Steven Luckert, conservador de la Exposición Permanente, Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos:
El 13 de mayo de 1939, el St. Louis partió de Hamburgo con destino a Cuba, y a bordo había 937 pasajeros. La gran mayoría eran judíos. Este era el comienzo de algo nuevo, algo bueno; pero, cuando llegaron al puerto de La Habana, esos sueños quedaron destruidos.

Narrador:
El Gobierno cubano revocó su política e invalidó los certificados de desembarco de la mayoría de los pasajeros. Solamente aquellos con visas de inmigración válidas podían desembarcar en La Habana.

Scott Miller, director de Asuntos de Conservación, Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos:
El Comité Judío Americano para la Distribución Conjunta envío un delegado a Cuba, pero las negociaciones fracasaron y el St. Louis debió abandonar las aguas cubanas. El capitán decidió que navegarían hasta los Estados Unidos. De cualquier modo, su destino final eran los Estados Unidos, así que se creía que habría cierta flexibilidad. Enviaron telegramas a funcionarios gubernamentales, al presidente Roosevelt y al Departamento de Estado para solicitar el ingreso. El Departamento de Estado dijo que, si bien tenían números de espera para entrar en los Estados Unidos, deberían esperar su turno y abandonar las aguas estadounidenses.

Steven Luckert, conservador de la Exposición Permanente, Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos:
Hacia 1938 y 1939, la opinión pública está claramente en contra de la Alemania nazi, pero eso no se traduce en una predisposición para aceptar refugiados.

Scott Miller, director de Asuntos de Conservación, Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos:
Incluso al enfrentarse con vidas concretas frente a la costa de Miami Beach, la opinión pública estadounidense estaba muy en contra de aumentar el cupo de inmigración.

Steven Luckert, conservador de la Exposición Permanente, Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos:
Si los inmigrantes ingresaban en los Estados Unidos, podría implicar una competencia por los puestos de trabajo. Los malos tiempos económicos avivaron la xenofobia. También avivaron el antisemitismo.

Scott Miller, director de Asuntos de Conservación, Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos:
De modo que el St. Louis abandonó las costas estadounidenses el 7 de junio de 1939. Afortunadamente, nuevamente con la intervención del Comité Judío Americano para la Distribución Conjunta, se medió un acuerdo con cuatro países de Europa Occidental para recibir a los pasajeros: Bélgica, Holanda, Francia e Inglaterra.

Steven Luckert, conservador de la Exposición Permanente, Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos:
Se celebró que estos refugiados finalmente habían encontrado un hogar. Lo que nadie sabía en ese momento es que Europa quedaría sumida en la guerra solo unos pocos meses después.

Narrador:
En diciembre de 1941, los Estados Unidos entraron oficialmente en guerra con las potencias del Eje: la Alemania nazi, Italia y Japón. Para los judíos de Europa, la situación había empeorado enormemente y eran atrapados cada vez más. Hacia mediados de 1942, la información acerca de la política nazi para asesinar a los judíos comenzó a llegar al público de los Estados Unidos. Ahora sabemos que casi dos millones de judíos habían sido asesinados para ese entonces.

Victoria Barnett, directora de Programas sobre Ética, Religión y el Holocausto, Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos:
La persecución de los judíos en Europa había alcanzado una escala realmente inimaginable, y millones de personas ahora enfrentaban una amenaza de muerte. Hubo una nueva ola de interés en hacer algo, una sensación de que tenía que haber cierto tipo de esfuerzo en nombre de los refugiados.

Steven Luckert, conservador de la Exposición Permanente, Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos:
Esto crea entre las organizaciones judías el clima para informar al público acerca de lo que está sucediendo e instar a la acción para salvar lo que queda de la población judía de Europa.

Rebecca Erbelding, archivista, Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos:
De modo que, hacia fines de 1943, había suficiente conocimiento público sobre el asesinato de los judíos, y el Senado y la Cámara de Diputados emitieron la denominada Resolución de Rescate (Rescue Resolution), que requería un organismo gubernamental estadounidense diseñado para la ayuda y el rescate de los judíos y otras minorías perseguidas. Al mismo tiempo, en el Poder Ejecutivo había una batalla entre el Departamento de Estado y el Departamento del Tesoro. El Departamento del Tesoro, que necesitaba aprobar licencias para la ayuda y el rescate, se dio cuenta de que el Departamento de Estado estaba demorando la asistencia a algunas de estas organizaciones de ayuda judías para enviar dinero a Europa.

[TEXTO EN PANTALLA DEL INFORME]
“Los funcionarios en nuestro Departamento de Estado… han sido culpables… de intentos deliberados para evitar que se tomaran medidas para rescatar a los judíos de Hitler”.

Steven Luckert, conservador de la Exposición Permanente, Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos:
Los funcionarios del Departamento del Tesoro preparan un informe que se presenta ante el presidente Roosevelt en enero de 1944, y casi de inmediato Roosevelt decide la creación del Consejo de Refugiados de Guerra.

Rebecca Erbelding, archivista, Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos:
El personal del Consejo de Refugiados de Guerra provenía del Departamento del Tesoro. Era un grupo que trabajaba con el envío de dinero al extranjero. John Pehle, como director de la Oficina de Control de Fondos Extranjeros, se convirtió en el director ejecutivo, en gran medida, debido al buen trabajo que hacía su grupo.

Richard Breitman, profesor distinguido de Historia, American University:
Estas eran personas realmente comprometidas —moralmente, además de políticamente— a salvar vidas.

Rebecca Erbelding, archivista, Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos:
El Consejo organiza cierta ayuda, pero, en la mayoría de los casos, trabajan a través de otros organismos y agilizan el proceso. Facilitan el envío de millones de dólares a Europa y tienen un impacto mucho mayor.

Narrador:
De todos modos, el Consejo de Refugiados de Guerra se enfrentó con una tarea abrumadora. Las personas que esperaba salvar permanecían muy lejos detrás de líneas enemigas, y el Consejo no podía desviar recursos militares vitales de la meta de los Aliados, que era ganar la guerra tan pronto como fuera posible. Las opciones eran muy limitadas.

Steven Luckert, conservador de la Exposición Permanente, Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos:
En la primavera de 1944, el Consejo de Refugiados de Guerra se enfrentó con una de sus peores crisis: qué hacer con respecto a Hungría.

Richard Breitman, profesor distinguido de Historia, American University:
El Gobierno húngaro se había involucrado en negociaciones secretas para abandonar el Eje. Cuando los alemanes tomaron conocimiento de esto, enviaron tropas al país, y junto con las tropas vino el equipo de especialistas en deportaciones de Adolf Eichmann.

Narrador:
En el momento de la invasión alemana en marzo de 1944, Hungría era el hogar de la comunidad judía más grande que quedaba en Europa, alrededor de 800.000 judíos. En un plazo de dos meses, a pedido de los alemanes, las autoridades húngaras comenzaron a deportar judíos en tren a Auschwitz-Birkenau.

Richard Breitman, profesor distinguido de Historia, American University:
El presidente Roosevelt realizó una conferencia de prensa en la que advirtió al Gobierno húngaro que no cooperara con Alemania en la persecución. En las transmisiones gubernamentales de onda corta a Europa del Este, se amenazaba al Gobierno húngaro con respecto a que los criminales de guerra que cooperaran con Alemania en los asesinatos en masa serían llevados a juicio después de la guerra. Esto no fue suficiente.

Steven Fenves, sobreviviente del Holocausto:
Había una muy larga fila de vagones del ferrocarril, y llegó la orden de subir a ellos. Y recuerdo que, incluso con trece años, tuve que ayudar a personas como mi abuela y mi tía a subir al alto vagón. Y finalmente las puertas se cerraron, se pusieron las trabas y, después de no sé cuántas horas de espera, los trenes partieron.

Agnes Laszlo Geva, sobreviviente del Holocausto:
Y simplemente no podíamos creer que fuera posible transportar personas de esa manera. Por supuesto, no había asientos y había una pequeña ventana debajo del techo y un balde en el rincón. Era increíble. La gente se puso histérica. Chillaban. Algunos gritaban, otros se desmayaban, otros lloraban. Era una situación que nunca jamás imaginé que le pudiera suceder a seres humanos.

Narrador:
El 7 de julio de 1944, el regente de Hungría anunció su orden de detener las deportaciones a Auschwitz. Diversas presiones externas, incluido el bombardeo de Budapest por parte de los Estados Unidos el 2 de julio de 1944, influyeron en su decisión. Para ese entonces, se habían deportado más de 400.000 personas. La decisión de Hungría de detener las deportaciones les ofreció a los judíos que quedaban en Budapest la oportunidad de sobrevivir, una oportunidad que el Consejo de Refugiados de Guerra aprovechó.

Richard Breitman, profesor distinguido de Historia, American University:
Había aproximadamente 120.000 judíos en Budapest en julio de 1944. Por el momento, estaban a salvo, pero nadie sabía por cuánto tiempo.

Rebecca Erbelding, archivista, Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos:
El Consejo de Refugiados de Guerra envía peticiones y telegramas a todas las naciones neutrales de Europa —a Portugal, España, Suiza, Suecia, Turquía— y les pregunta si pueden aumentar su representación diplomática en Hungría.

Narrador:
Trabajando a través de puestos diplomáticos y otros intermediarios, como la Cruz Roja Internacional, el Consejo de Refugiados de Guerra ayudó a una compleja red de salvadores. Emplearon una serie de tácticas, desde pasaportes y documentos de ciudadanía falsos hasta casas seguras y escapes clandestinos. Estas medidas permitieron que sobrevivieran decenas de miles de judíos en Budapest. Lamentablemente, para julio de 1944, más de 300.000 judíos húngaros ya habían perdido la vida.

Victoria Barnett, directora de Programas sobre Ética, Religión y el Holocausto, Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos:
El momento ideal para un Consejo de Refugiados de Guerra hubiera sido antes de la guerra, cuando realmente había refugiados que aún buscaban obtener visas y de alguna manera podían escapar. Si se espera hasta que, en el caso del Holocausto, Hitler comience a expandir su Reich a toda Europa, ya es demasiado tarde.

Rebecca Erbelding, archivista, Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos:
Creo que una de las lecciones es que el individuo tiene poder. Es la presión pública lo que lleva a las resoluciones de rescate en el Congreso en el otoño de 1943. Son numerosas personas que escriben, personas que asisten a protestas, personas que dicen: “Sé lo que sucede en Europa, lo creo, y quiero que este gobierno intente detenerlo”.

Richard Breitman, profesor distinguido de Historia, American University:
La gente quiere saber: ¿qué hemos aprendido de la historia? Concretamente, ¿hemos aprendido de la historia del Holocausto? Y mi respuesta es afirmativa, pero aprendemos muy, muy lentamente.

Victoria Barnett, directora de Programas sobre Ética, Religión y el Holocausto, Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos:
Siguen ocurriendo cosas terribles. Los gobiernos siguen demostrando una falta de respuesta suficiente o suficientemente rápida para ayudar a las víctimas de genocidio en todo el mundo, y es una decisión difícil. No hay una respuesta fácil. Existen desafíos para la intervención en un país extranjero. Sin duda, existen desafíos cuando se implemente una política sobre refugiados que deja ingresar a muchas personas al mismo tiempo. Y sin embargo, realmente necesitamos pensar en esto. Cuando hay millones de personas que se quedan sin hogar, que son asesinadas, cuyas vidas son destruidas, esas ruinas tienen un efecto dominó para cada nación de este planeta. Conlleva un costo tan alto que tenemos la responsabilidad de resolverlo.

[TEXTO EN PANTALLA]
Muchos refugiados del St. Louis que regresaron a Europa fueron encarcelados o enviados a centros de exterminio después de que Alemania invadió Europa Occidental. En el Holocausto, fueron asesinados 254 expasajeros.

Poco después de la Kristallnacht, la familia de Jill Pauly emigró a Kenia y se radicó en los Estados Unidos después de la guerra.

Steven Fenves sobrevivió a los campos de concentración de Auschwitz y Buchenwald. Después de la guerra, se reencontró con su padre, Lajos, y su hermana, Estera. La abuela de Steven fue asesinada en las cámaras de gas al llegar a Auschwitz y su madre murió pocas semanas después.

Agnes Laszlo Geva sobrevivió a los campos de concentración de Auschwitz y Plaszow con su madre, Rozsa, y su hermana, Zsuzsanna.

El tema de los Días del Recuerdo, Confrontación del Holocausto: respuestas estadounidenses, marca los aniversarios de dos acontecimientos trascendentales en la historia del Holocausto que plantean preguntas acerca de las respuestas de los Estados Unidos a la persecución generalizada y al asesinato en masa de los judíos de Europa. ¿Qué podemos aprender hoy de las respuestas estadounidenses frente a la crisis de los refugiados en la primavera de 1939 y la deportación de judíos húngaros cinco años después? ¿Cuáles son las señales de advertencia que deberíamos buscar para ayudar a evitar futuros genocidios? ¿Cuál es nuestra responsabilidad como nación o como individuos cuando nos enfrentamos con semejantes crímenes?

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